martes, 25 de febrero de 2014

KIEV


Una realidad a la que cuesta mirar a la cara, una verdad que muchos consideran exagerada, manipulada y tergiversada, pero que sigue estando ahí sea como sea. 
En el primer mundo estamos tan acostumbrado a mirar una pantalla que escupe miseria, guerra, desgracia, dolor y llanto que  al ver como golpean a personas, como enfocan los cadáveres cubiertos por banderas en una plaza que sin ayuda, caerá, no empatizamos con el dolor, simplemente seguimos mirando las imágenes pasar, como una película lejana e irreal. 
Lo vemos y no hacemos nada creemos ayudar cuando mandamos un sms para la ayuda por un tifón y seis meses después no nos acordamos si quiera donde ocurrió, ni pensamos que la mayora parte de las victimas de ese tifón han perdido todo, su casa, su vida y en el peor de los casos su familia. 
Niños mueren en Siria y miles de personas sufren penurias y hambre mientras comes viendo el telediario
Quiero pensar que la gente no entiende lo que ocurre porque estamos tan saturados de información, imágenes. tan acostumbrados a lo más bajo, sórdido y misero del ser humano que no nos impacta.
Pero yo, AFIRMO no ser capaz de mirar la tele, de llorar viendo niños atemorizados, descalzos y hambrientos por muy lejos que estén, por sentir verdadero pánico al igual que la gente que esta en Kiev, no saben lo que les espera, no saben si los golpearán y dispararán contra ellos, no saben si lo que hacen será apoyado por el resto del mundo. Solo saben lo que les queda si no recurren a lo que esta plaza significa y los actos que se están llevando a cabo.
Deja de mirar una pantalla que no te dice nada, habla, grita, lucha. La ayuda que tú puedes ofrecer al resto del mundo puede que no te parezca mucha, pero la suma de actos pequeños crean un cambio.
Es necesaria la participación de todo el mundo, de todas las personas, no solo debemos procurar ayudarnos  sino luchar por nosotros mismos y nuestros derechos desde el respeto y el diálogo.
Despierta, participa en tu sociedad no te limites a conformarte cómodamente con lo que no estés de acuerdo, protesta, discute y en especial, no solo es importante decir lo que no nos gusta y pasar la responsabilidad a otro, también es necesario aportar ideas y soluciones. 
En el mundo entero una oleada de personas se han levantado, ya sea contra una dictadura, una ley....
Conoce tu causa, tus derechos y sal a la calle.
Tal vez no sea demasiado tarde para ayudarnos a nosotros mismos. 

lunes, 3 de febrero de 2014

La mezquita de cordoba

La Mezquita de Córdoba será propiedad ‘eterna’ de la Iglesia en 2016

Las administraciones y la ciudadanía pueden evitarlo pidiendo la titularidad pública antes de dos años. El Obispado se valió, para ponerla a su nombre, de dos artículos de la Ley Hipotecaria de Franco. El tiempo juega a su favor, que ha borrado del mapa una mezquita como una catedral
RAÚL SOLÍS / Sevilla / 3 Feb 2014 15
El Cabildo de la Catedral elimina la palabra Mezquita de todas las señales en el interior de la Mezquita. // ENRIQUE GÓMEZ
Hace ocho años, en 2006, el Obispado de Córdoba privatizó, inscribiéndola a su nombre en el Registro de la Propiedad, la Mezquita más grande de Occidente. El profesor de Derecho Civil en la Universidad de Córdoba (UCO) Antonio Manuel Rodríguez denuncia la usurpación por parte de la Iglesia de un bien público que podría recuperarse si la Junta de Andalucía reclamara al Estado la titularidad pública del monumento registrado Patrimonio de la Humanidad con la denominación “mezquita” que la Iglesia esconde de la nomenclatura institucional del monumento.

El Obispado de Córdoba se valió, para poner la Mezquita a su nombre, de dos artículos de la Ley Hipotecaria aprobada por Franco y que da entidad de administración pública a la Iglesia católica y de funcionario a los diocesanos. Es decir, la sola firma del obispo es suficiente para registrar a nombre de la Iglesia un bien público no registrado hasta la fecha. Por este procedimiento, solamente en Navarra, la jerarquía eclesiástica se ha apropiado de más de 1.000 fincas. 
“Igual que nos hemos familiarizado con el término dación en pago, tenemos que familiarizarnos con la palabra inmatriculación”, aconseja Antonio Manuel Rodríguez
No obstante, es posible revocar el título de propiedad en los diez primeros años desde la inmatriculación del bien. Todavía estamos a tiempo, aunque vamos tarde. A la Mezquita de Córdoba le faltan dos años, hasta 2016, para que sea propiedad eterna de la Iglesia católica. Para ello, urge que una administración pública reclame la titularidad del monumento y que se modifiquen dos artículos legislativos, el 206 de la Ley Hipotecaria y el 304 del Reglamento que desarrolla el texto normativo de 1947. La Mezquita no es de la Iglesia católica, “es de los cordobeses, de los andaluces y de la humanidad”, recuerda, vehementemente, este jurista que habla de la Iglesia como un “lobby muy poderoso”.

El profesor Antonio Manuel Rodríguez. // LAURA LEÓN
Rodríguez, que impartió la semana pasada una conferencia en la Fundación Tres Culturas, considera que para resolver este “escándalo” se debe, por un lado, internacionalizar el conflicto y, por otro, que la ciudadanía local tome conciencia de la gravedad. “Igual que nos hemos familiarizado con el término dación en pago, tenemos que familiarizarnos con la palabra inmatriculación: registrar por primera vez un bien en el Registro de la Propiedad”, aconseja Rodríguez, quien cree que la ciudadanía tiene que introducir a su vocabulario el término jurídico que nombra lo que la Iglesia católica ha hecho con la Mezquita.
UNA MEZQUITA COMO UNA CATEDRAL
La Mezquita de Córdoba ha desaparecido como si la sola palabra “mezquita” fuera la encarnación del mal. Que el lenguaje construye realidades lo sabe muy bien la Iglesia católica, de ahí esté empeñada en llamar “catedral” a lo que es una mezquita como una catedral de grande.
Los folletos informativos no informan cuando dicen que el monumento que están visitando es una catedral con una “intervención islámica” en su interior. O cuando explica que la construcción del monumento islámico fue “por la gracia de Dios”, del Dios católico, por supuesto. Para esta nueva cruzada, que pretende “arrebatarnos la memoria y el sentido común”, todo vale: desde la página web, donde la mezquita figura como “la antigua Mezquita del Califato de Occidente” que fue salvada de su destrucción gracias a Fernando III, católico y castellano, faltaría más. 

“Las rutas guiadas nocturnas, financiadas con dinero público, son auténticas catequesis amenizadas con música gregoriana”
En la Córdoba andalusí no vivieron cordobeses, sino “clanes musulmanes” que se hicieron con el poder político. La página web del monumento se llama catedraldecordoba.es. Las entradas que te dan, después de pagar ocho euros, te indican que vas a visitar la “Catedral de Córdoba” y las rutas guiadas nocturnas, financiadas con dinero público, son “auténticas catequesis amenizadas con música gregoriana”, añade el profesor de la UCO.
Fuera de la Mezquita, los bares, hoteles, heladerías, ultramarinos o tiendas de souvenirs se llaman “Mezquita”, el apelativo que el Obispado cordobés está empeñado en ocultar a base de llamar “catedral” a lo que “en todo caso es Mezquita-Catedral, pero nunca solamente “Catedral”, enfatiza Antonio Manuel Rodríguez al centenar de personas que escucharon atentamente su conferencia, titulada Mezquita-Catedral de Córdoba: un paradigma en peligro.